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LA MEDICINA AL ALCANCE DE TODOS

LA MEDICINA AL ALCANCE DE TODOS

 

DOCTORA VIOLETA RAQUEL BEITLER

¿Por qué enfermamos? ¿Por qué de tal enfermedad y no de tal otra? ¿Por qué en tal momento de la vida y no en otro? ¿Para qué enfermamos? ¿Qué simbolizan las enfermedades?

Esto es lo que me he preguntado muchas veces y lo que he investigado durante muchos años buscando respuestas.

¿Qué entendemos por salud?  La OMS define la salud como un estado de equilibrio, de bienestar biopsicosocial y no sólo como  la  ausencia de enfermedad. Yo agrego que  necesitamos bienestar en lo afectivo, lo emocional, lo cultural y lo espiritual; o sea que un desequilibrio en alguna de esas áreas o en todas implicaría mayor o menor grado de enfermedad.

¿Qué es sentirse o estar enfermo, que es sentirse o estar sano  y sentirse o no sentirse como tal?

 Sobre este tema volveré en una próxima entrega cuando les hable de los niveles de curación a los cuales podemos acceder.

¿Cómo veo yo la salud y la enfermedad después de tantos  años de ejercer la medicina?

Creo firmemente que la enfermedad es un lenguaje que nosotros los médicos humanistas podemos decodificar.

¿Por qué considero que es un lenguaje?

Porque la enfermedad expresa lo que no podemos expresar de otra manera. Es un lenguaje críptico, con un simbolismo particular. Cada enfermedad asienta en cierto tipo de personalidad en un entorno familiar particular. Cada enfermedad tiene un equivalente emocional, al cual se puede acceder. Los síntomas hablan. Los dolores expresan sus equivalentes emocionales.

Al decodificar nuestra enfermedad he comprendido que ésta puede ser nuestro maestro espiritual y no un enemigo. A mí, el asma me ha guiado a comprender mi misión y ver con claridad los hilos de la vida.

Por ejemplo la hipertensión, del punto de vista psicoanalítico simboliza el mal manejo de la ira. No habrá medicamento que cure la hipertensión si la persona no logra verbalizar y exteriorizar a través de un análisis la ira comprimida y acumulada que yace dentro de su ser.

El hipertenso frecuentemente tiene el peso aumentado, el colesterol alto, etc. El 50% de los pacientes que comienzan a ser hipertensos, si adelgazaran el 10% de su peso y lo mantuvieran, su hipertensión revertiría. O sea que la hipertensión le está marcando un camino de reflexión para que pueda desenmascarar su ira y la pueda exteriorizar en palabras y evacuar sus conflictos y no volcarla hacia sí mismo generando un brusco ascenso de su presión arterial. La enfermedad le estaría orientando hacia un cambio de hábitos por otros más saludables, incorporar alimentos más beneficiosos para su salud y evitar los perjudiciales para ese momento de su vida, incorporar  el ejercicio, etc.

Hablaré más adelante en otro artículo sobre los distintos tipos de alimentos, y que los hay de tres tipos, los neutros, los beneficiosos y los nocivos.

          Veamos lo que sucede con el asma.

El asma y la rinitis alérgica simbolizan del punto de vista psicoanalítico una crisis de llanto inhibida. No habrá medicamento que pueda curar el asma si el paciente no desentraña sus emociones y sus vínculos asfixiantes durante un buen proceso psicoterapéutico.

El asma pues es su maestro para guiarle a exteriorizar aquello que lo oprime y lo asfixia.

¿Qué le enseña esta enfermedad al asmático?

 Le enseña que debe descomprimir sus emociones, para que no las vuelque hacia sí mismo generándole gran dificultad respiratoria, con jadeos y fatiga. Le muestra que puede mejorar su calidad de vida y lo  que necesita, aire puro,  no  fumar ni drogarse, habitar una casa sin humedades, calentar el aire que inspira, cambiar hábitos,  etc., y así puedo continuar con cada  enfermedad una por una.

Con esto quiero señalar que somos una unidad biopsicosocial, emocional, afectiva, cultural y religiosa-espiritual y asevero que para poder curar tenemos que poder abordar todas las áreas del ser humano y trabajar en equipos multidisciplinarios, porque cada especialidad tiene una parte de la verdad.

Creo firmemente que infinidad de enfermedades se podrían curar si las diagnosticáramos y la atendiéramos desde su inicio y si tratáramos todas las áreas del ser.

También se podrían prevenir la mayoría de las enfermedades con educación y promoción de la salud y muchas se podrían prevenir sencillamente con vacunas, por ejemplo el tétanos, que es la enfermedad de más fácil  prevención  y más difícil resolución.

He investigado profundamente en el asma, con la intención de poder curarlo, comenzando desde mi adolescencia y culminando hace unos años al encontrar los ejes para su cura. De hecho, yo misma fui asmática y hace muchos  años que no me ataco, prescindiendo de medicamentos y muchos de mis pacientes ya no se atacan y se sienten curados.

Con el asma he aprendido que la enfermedad es un maestro, con todas las enfermedades he aprendido, que la enfermedad es un lenguaje.

En nuestro próximo encuentro hablaremos del asma.

 

Un abrazo para todos queridos lectores y espero que haya sido de vuestro agrado la lectura de este primer aporte  médico al Mensuario Identidad de Montevideo.

 

 

*Doctora en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República desde 1988.

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